Tras accidente aéreo piloto sobrevive más de un mes solo en el Amazonas

La avioneta de Antonio Sena se estrelló en uno de los sitios más remotos de la Amazonía brasileña. El piloto caminó en busca de ayuda evitando ser atacado por depredadores y un pensamiento le dio la fuerza interior para seguir adelante por más de un mes.

Perdido y solo en uno de los rincones más remotos de las extensas selvas tropicales de Brasil, al menos Antonio Sena sabía lo que más temía: “los grandes depredadores del Amazonas: los jaguares, los cocodrilos y las anacondas”.

Pero al piloto de 36 años no solo le preocupaba ser la próxima comida de un animal letal. Tenía que hallar alimento, agua y un refugio.

Esta fue una gran odisea que supo superar gracias a sus conocimientos de supervivencia, tras el aterrizaje forzoso en medio de la selva del Amazonas, Antonio permaneció cerca de la aéreo nave durante ocho días esperando ser rescatado, al no ver respuesta emprendió su travesía en medio del peligro que asecha en el amazonas, tratando de no ser devorado por algún animal salvaje.

Para hallar comida, Antonio buscó ayuda en la fauna local,  imitó la alimentación de los monos, comía de las mismas frutas que observaba estos animales consumían, también localizo huevos de avestruz, sus proteínas le ayudarían a mantener una alimentación sana y con proteínas.

Aunque Antonio logró hallar suficiente comida para mantenerse (apenas) con vida, también debía evitar convertirse en el almuerzo de algunos de los habitantes más grandes del Amazonas.

“Cada vez que construía mi refugio lo hacía en la cima de las colinas”, explicó.

La anaconda es uno de los grandes depredadores de la Amazonía.

“Y la razón es que los jaguares, cocodrilos y anacondas tienen una gran relación con el agua, así que nunca acampé al lado de una fuente de agua”.

Procuraba en todo momento hacer refugios y fogatas en lugares que consideraba seguros, caminaba de  dos a cuatro horas diarias, Antonio tuvo cuidado de no hacer mucho ruido mientras caminaba por la selva.

Sabía que durante el día era más probable que fuera atacado por un animal que se había asustado repentinamente.

Esperanza al fin

Aunque las habilidades de supervivencia de Antonio estaban funcionando, había perdido una gran cantidad de peso.

Habían pasado semanas desde que abandonara los restos de su avioneta.

Pero después de 36 días finalmente se topó con un pequeño grupo de personas.

“Después de todo este tiempo de caminar y escalar y ascender colinas y atravesar ríos, encontré un grupo de recolectores de castañas en un área aislada”, relató.

Incapaz de verlos al principio, el piloto los localizó por el ruido que hacían.

“Podía oírlos trabajar”.

La dura experiencia de Antonio estaba llegando a su fin.

“Cuando finalmente dejé la selva y mi familia me recibió en el aeropuerto, ese fue para mí el mejor momento de mi vida”.

Tras el accidente se habían enviado aviones y helicópteros a buscar al piloto, pero el operativo había sido abandonado semanas antes.

Si Antonio no hubiera logrado salir de la selva por sí mismo, el accidente aéreo habría significado que jamás habría vuelto a ver a su familia.

“Finalmente pude abrazarlos y decirles cuánto los amo, hice todo eso solo por ellos, pensando en ellos cada vez, cada vez”.